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Trilce (Spanish original)

by César Vallejo · 1892–1938
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Trilce

Trilce (1922)
de César Vallejo

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TrilceTrilce1922César VallejoLima

Índice(no listados originalmente)

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Trilce (1922)
de César Vallejo
I
II →

TrilceTrilce1922César VallejoI

Poema I

Quién hace tanta bulla y ni deja

Testar las islas que van quedando.

Un poco más de consideración

en cuanto será tarde, temprano,

y se aquilatará mejor

el guano, la simple calabrina tesórea

que brinda sin querer,

en el insular corazón,

salobre alcatraz, a cada hialóidea grupada.

Un poco más de consideración,

y el mantillo líquido, seis de la tarde

Y la península párase

por la espalda, abozaleada, impertérrita

en la línea mortal del equilibrio.

II

← I
Trilce (1922)
de César Vallejo
II
III →

TrilceTrilce1922César VallejoII

Poema II

Tiempo Tiempo.

Mediodía estancado entre relentes.

Bomba aburrida del cuartel achica

tiempo tiempo tiempo tiempo.

Era Era.

Gallos cancionan escarbando en vano.

Boca del claro día que conjuga

era era era era.

Mañana Mañana.

El reposo caliente aún de ser.

Piensa el presente guárdame para

mañana mañana mañana mañana

Nombre Nombre.

¿Qué se llama cuanto heriza nos?

Se llama Lomismo que padece

nombre nombre nombre nombrE.

← II
Trilce (1922)
de César Vallejo
III
IV →

TrilceTrilce1922César VallejoIII

Poema III

Las personas mayores

¿a qué hora volverán?

Da las seis el ciego Santiago,

y ya está muy oscuro.

Madre dijo que no demoraría.

Aguedita, Nativa, Miguel,

cuidado con ir por ahí, por donde

acaban de pasar gangueando sus memorias

dobladoras penas,

hacia el silencioso corral, y por donde

las gallinas que se están acostando todavía,

se han espantado tanto.

Mejor estemos aquí no más.

Madre dijo que no demoraría.

Ya no tengamos pena. Vamos viendo

los barcos ¡el mío es más bonito de todos!

con los cuales jugamos todo el santo día,

sin pelearnos, como debe de ser:

han quedado en el pozo de agua, listos,

fletados de dulces para mañana.

Aguardemos así, obedientes y sin más

remedio, la vuelta, el desagravio

de los mayores siempre delanteros

dejándonos en casa a los pequeños,

como si también nosotros no pudiésemos partir.

Aguedita, Nativa, Miguel?

Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.

No me vayan a haber dejado solo,

y el único recluso sea yo.

IV

← III
Trilce (1922)
de César Vallejo
IV
V →

TrilceTrilce1922César VallejoIV

Poema IV

Rechinan dos carretas, contra los martillos

hasta los lagrimales trifurcas,

cuandonunca las hicimos nada.

A aquella otra sí, desamada,

amargurada bajo túnel campero

por lo uno, y sobre duras ájidas

pruebas espiritivas.

Tendime en són de tercera parte,

mas la tarde —qué la bamos a hhazer—

se anilla en mi cabeza, furiosamente

a no querer dosificarse en madre. Son los anillos.

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