* Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
convertido a MAYÚSCULAS.
* Los errores de imprenta han sido corregidos.
* La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con
las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española, excepto
cuando quedaba afectada la métrica del verso o el arcaísmo de la
expresión.
* Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
del libro.
* Nueve páginas en blanco han sido eliminadas.
Garcilaso
MADRID
EDICIONES DE «LA LECTURA»
1911
Garcilaso de la Vega nació en Toledo, año de 1503; fue hijo segundo de
D. García[1], notable político de la Corte católica, y de D.ª Sancha
de Guzmán, señora de Batres; hubo en su estirpe escritores, artistas,
santos y guerreros, desde D. Pedro Laso, almirante del Rey Alfonso
_el Sabio_, hasta su hermano el mayorazgo, llamado también D. Pedro
Laso, corregidor de Toledo y capitán del partido rebelde al comienzo
de las Comunidades, cuando estas defendían sinceramente los fueros
castellanos[2].
Siendo Garcilaso mozo de pocos años quedó huérfano de padre; pasó en
Toledo su primera juventud[3], y cuando fue de edad para servir al
César, recibiole este en la noble guardia de su persona.
«En el hábito del cuerpo tuvo justa proporción, porque fue más grande
que mediano, respondiendo los lineamentos y compostura a la grandeza;
la trabazón de los miembros igual, el rostro apacible con gravedad, la
frente dilatada con majestad, los ojos vivísimos con sosiego, y todo
el talle tal, que aun los que no le conocían, viéndole le juzgaran por
hombre principal y esforzado, porque resultaba de él una hermosura
verdaderamente viril[4].»
Fue un perfecto cortesano; hablaba el griego, el latín, el toscano y el
francés; manejaba las armas con gentileza; tañía el arpa y la vihuela
con rara habilidad, y en las fiestas galantes, con Boscán, Acuña,
Mendoza y Villalobos, triunfaba por su ingenio y su donaire; llevole
a la corte de Francisco I una airosa embajada de la Emperatriz; en la
deleitosa Nápoles, predilecto del virrey D. Pedro de Toledo, sirvió al
Estado en cargos de privanza; y en cortejos y amoríos, como poeta y
caballero, rindió su tributo a las costumbres de su tiempo; dos amores,
en distintas fechas, pasaron por sus versos con singular fragancia
de sinceridad: el de _Galatea_ o _Elisa_, la musa campesina de sus
églogas, muerta en la juventud[5], y el de cierta dama napolitana,
sirena misteriosa, musa gentil de sus sonetos[6]; en 1526, acaso
demasiado joven, fue desposado con doña Elena de Zúñiga, señora muy
principal, hija de D. Íñigo, el maestresala de la Reina D.ª Isabel; en
1532, por su complicidad en el desposorio de un sobrino suyo con D.ª
Isabel de la Cueva, sobrina del Duque de Alburquerque, desobedeciendo
la voluntad de los Reyes, estuvo algunos meses desterrado en una isla
del Danubio[7].